MIRANDO AL SUELO

La realidad se apoya linealmente en el suelo que nos sustenta; es el terreno narrativo de nuestros quehaceres diarios, testigo de historias compartidas, receptor y contenedor de nuestro legado, un imaginario particular al que estas piezas remiten. Mirar al suelo y recolectar, como una acción de espigueo contemporáneo, exporta y amplía tal rastro de objetos hacia la poesía visual, yuxtaponiendo dos tiempos generacionales, dos oficios, abriendo nuevas materialidades y dando sentido a las redes que nos conforman.

Texto Pilar Cotter (comisaria de la Expo)

Exposiciones

Omnia 46 A7913

Los broches Omnia 46 están realizados a partir de descartes industriales encontrados en el suelo del taller: electrodos de rutilo, varillas de acero al carbono y filamentos tensados combinados con perlas negras. Materiales pensados para unir estructuras reaparecen aquí como joyería, activando ideas de conexión, tensión y memoria material.

ensamblajes de memoria y materia

El legado, el imaginario familiar, exportado y ampliado hacia la poesía visual, que yuxtapone dos tempos, dos oficios, dos quehaceres, abriendo nuevas materialidades, dando sentido a las redes que nos conforman.

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La muestra reúne piezas que entrelazan memoria familiar, oficio y materia. Elementos industriales oxidados y fragmentos en desuso son resignificados mediante la intervención manual, devolviendo vitalidad a lo inerte.

El gesto conecta lo mecánico con lo humano, lo heredado con lo creado, lo caótico con lo delicado. En este proceso, lo deshecho se transforma en joya, puente entre generaciones, oficios y formas de habitar la materia.

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Mi abuelo y mi padre eran torneros industriales, he visto como soldaban y construían piezas y estructuras fuertes de metal, elementos enormes o más pequeños, el paisaje de su taller estaba poblado por maquinaria, tubos, planchas de diferentes metales, hierro que se iba oxidando, un suelo lleno de restos de electrodos, virutas de metal, manchas de aceite brillante.

Los destellos que iluminaban el taller al soldar, las chispas que salían a las que no podías mirar directamente, pero había un impulso de hacerlo por la cantidad de colores que salían en ese momento.

Este paisaje industrial poblado y modificado por el hombre/hombres se ha quedado en mi memoria sin querer, ante este recuerdo inconsciente rescato elementos deshechos de ese taller inerte, construyo piezas con sus materiales, pero desde mi mirada como mujer e hija. Conectar todo de nuevo, conectar lo industrial con lo manual. El legado familiar.